El láser en urología sirve para el tratamiento mínimamente invasivo de diferentes patologías, rápida recuperación del paciente, mínimo dolor, sangrado y menor estancia hospitalaria.
Existen diferentes tipos de láser en función de su longitud de onda y penetración en tejidos.
Los más utilizados en urología son: holmiun, tulio y verde.
1º Láser de holmiun
Longitud de onda de 2140 nm y penetración en tejidos de 0’4 mm, absrción por el agua.
Hiperplasia benigna de próstata: permite la enucleación prostática evitando la adenomectomía (cirugía abierta) y reducción de estancia hospitalaria, perdida de sangre y tiempo de sonda vesical.
Estenosis ureteral / uretral: permite la sección de la misma y ampliación de la luz estenótica.
Litiasis urinaria: utilizaremos alta frecuencia y baja energía para vaporizar o fragementar litiasis en trozos mm. En baja frecuencia y alta energía fragmenta la litiasis en trozos más grandes. Todo depende del tipo de técnica empleada (ureteroscopia o cirugía renal percutánea).
Tratamiento de tumores de vía urinaria (vesicales, ureterales y pelvis renal).
2º Láser verde
Longitud de onda de 532nm, penetración 0’8 mm, mínima absorción por agua y más por la hemoglobina.
Vaporización prostática: indicada en próstata de pequeño y mediano tamaño.
3º Láser de tulio
Longitud de onda de 1’75 y 2’22 microm.
Enucleación prostática, litotricia con reducción de la retropulsión en la fragmentación como en la vaporización (dusting).
